El destino final de nuestro viaje al desierto australiano fue el parque nacional Uluru-Kata Tjuta, en el centro mismo del país, donde se alza Uluru (o Ayers Rock), un monolito de 348 metros de altura y casi 10km de circunferencia. Quise compartir mi experiencia de la visita al parque porque, creo, ofrece una pincelada sobre una problemática central de la sociedad australiana: las tensiones entre las culturas occidentales y aborígenes.


