Antonio Celesia, China Files
PEKÍN, por Natalia Tobón Tobón
@ntobontobon
En los seis años que llevo en China he visto pasar desde bicicletas a carros lujosos, desde vestidos de cuello “Mao” a escotes brillantes, desde potreros y extensiones planas a grandes edificios, incluso desafiando leyes arquitectónicas. Los cambios han sido rápidos y, sin duda, impactantes.
El año 2011 fue, sin embargo, un año que no me sorprendió particularmente por cambios físicos en el país. Fue un año más de cambios internos, de una sociedad que está comenzado a ponerse a la par de los adelantos tecnológicos, urbanos y económicos. Que valga la pena anunciar: éstas son reflexiones bastante someras y que pueden parecer generalistas. Pero es sólo un abrebocas: China nunca se podrá resumir en pocas líneas ni mirar con sólo un par de ojos.



