“No me toquen la internet porque se pudre todo”

Internet

Crédito: http://www.flickr.com/photos/codiceinternet/ Licencia: CC BY-SA 2.0

Por: Damián Profeta, Buenos Aires (Argentina)

“No me toquen la internet porque se pudre todo”. Así reaccionó, sin medias tintas, alguien que firmó como “Sebastián” en los comentarios de un artículo sobre el reciente proyecto del diputado Federico Pinedo, del PRO (centro-derecha), tendiente a regular aspectos de internet en la Argentina.

Muchos sospechan que lo que se presenta como una delimitación de responsabilidad de las empresas proveedoras de servicios de internet ante contenidos de terceros, sea, en realidad, una iniciativa para controlar lo que se publica en internet, es decir, los contenidos de los usuarios.

NOTA: se recomienda leer el texto del proyecto antes de continuar.

El proyecto generó un abierto rechazo por parte de bloggers y comunidades de usuarios de internet, que prendieron las luces de alarma ante lo que, según entendieron, podría convertirse en una pérdida de derechos y libertades, en particular a lo que a libertad de expresión se refiere.

En cuanto el proyecto tomó estado público, organizaciones como la Fundación Vía Libre se manifestaron en contra de una regulación que ven como “una mala copia” de iniciativas recientes encaradas en España y otros países (incluso en América Latina, como dio cuenta Jimena Zuluaga en este mismo blog), en la que en pos de una supuesta defensa del derecho de autor, se defienden “privilegios comerciales de determinadas industrias”.

Se señaló, además, que el proyecto en cuestión viola la “presunción de inocencia”, el “debido proceso” y el “derecho a la privacidad de las comunicaciones”, así como también amenaza con “instaurar la censura velada en la red”.

Las aclaraciones de Pinedo

Ante las reacciones en contra, el diputado Pinedo grabó un mensaje en video, asegurando que tanto él como su bloque creen “que internet debe ser libre y no tiene que estar regulada”, y que el proyecto busca “garantizar que internet pueda existir y que los que intervengan en internet tengan libertades”. Algo que, a primera vista, parece opuesto a lo que el proyecto propone.

Asimismo, Pinedo mantuvo conversaciones con periodistas y bloggers para dar mayores precisiones sobre el texto y el espíritu de la propuesta, enfatizando que la iniciativa surge porque “hay gente que le está haciendo juicios a los motores de búsqueda o a los proveedores de acceso o a otros prestadores de servicios diciendo que hay un contenido en internet que viola los derechos del que se queja, y por lo tanto esas empresas tienen que pagar los daños. Lo que busca mi proyecto es evitar eso”.

El proyecto busca “decir que los prestadores de servicios no son responsables de los contenidos colgados por terceros”, no se cansó de repetir Pinedo, y dio un ejemplo: “Nadie (ninguna empresa) puede asumir el riesgo de que le hagan un juicio de mil millones de dólares porque se enojó Madonna por un contenido que había en la red”.

¿Quién dice que los contenidos violan derechos?

La respuesta a esa pregunta fue una de las primeras que no quedaron claras al conocerse la iniciativa. El debate dio lugar a pensar en el simple pedido del supuesto damnificado por un contenido; en medidas de intimación algo más formales, como las cartas documento, y hasta en la intervención judicial.

De ese debate surgió la idea de que las empresas, por temor a una sanción, preferirían censurar y/o eliminar contenidos de los usuarios ante la mera posibilidad de que fueran ilegales o vulneraran derechos, todo ello, sin el debido proceso judicial.

El diputado Pinedo no quiso dejar lugar a dudas cuando fue consultado: “Lo que es ilegal lo dice un juez, no una persona cualquiera” y los contenidos no deben eliminarse “si no hay una orden judicial”.

Pero la polémica no termina ahí, ya que la propuesta legal establece que el juez “podrá ordenar las medidas requeridas en forma provisional sin haber oído a la otra parte”, lo que para algunos significa una violación de la “presunción de inocencia” y del “debido proceso”.

El debate sigue abierto

El 2011 parece ser un año clave en esta discusión que conjuga derechos, libertades y responsabilidades en este nuevo espacio para el ejercicio de la ciudadanía que es internet. Son muchos los países que plantean regulaciones a internet y Argentina no es la excepción.  ¿Será como plantea el periodista español Miguel Jorge, que 2011 es “el año que los gobiernos se pusieron de acuerdo para que la red, tal y como la conocemos, desaparezca”?.

Vale la pena, entonces, tener presente la idea que propuso la Declaración de Independencia del Ciberespacio, pronunciada en Davos, en 1996, para no perder el rumbo:

“Estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento. Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado al silencio o el conformismo”.

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