Gobierno electrónico: de qué se trata y qué desafíos tenemos los latinoamericanos

Gobierno Electrónico

Por: Damián Profeta, Buenos Aires (Argentina)

La tecnología mal manejada puede ser una forma de concentración de poder como nunca jamás hemos visto”, sentenció con el ceño fruncido Pepe Mujica, presidente de Uruguay en la apertura del 1er. Evento Internacional sobre Gobierno Electrónico en Montevideo, el 3 de mayo pasado.

Mujica reconoció con humor que lo suyo no es la tecnología diciendo: “cometí el pecado de haber llegado temprano al mundo”, pero a pesar de ello sostuvo que hace falta democratizar el acceso a las nuevas tecnologías como una manera de construir ciudadanos integrados en un Estado que, aseguró “o lo reformamos o el Estado nos deforma a nosotros”.

Es que de eso se trató ese evento y de eso se trata este artículo: de algunos cambios en el Estado y en las políticas públicas tendientes a conformar lo que se llama gobierno electrónico, y los desafíos para su implementación.

El gobierno electrónico consiste, en pocas palabras, en un sistema de políticas y procesos de gestión pública motorizado por las tecnologías de la información y la comunicación (TICs), tendiente a hacer más eficiente y provechosa la relación entre ciudadanos y Estado.

Sin embargo, una definición más amplia pone también la luz en el manejo, acceso y usos de la información pública.

“Hablamos de hacerle más fácil la vida al ciudadano”, sintetizó Mujica para definir el objetivo del gobierno electrónico en su breve intervención.

Brecha Digital y apropiación de las tecnologías

El subsecretario de Tecnologías de Gestión del gobierno argentino, Eduardo Thill piensa que de poco sirve “facilitar trámites y evitar colas” si esos servicios electrónicos llegan a pocas personas.

Es por eso que destacó un conjunto de iniciativas legales y de políticas públicas que están en actual implementación en Argentina, tendientes a masificar el acceso a los beneficios que supone un gobierno electrónico, entre los que se destacan el programa Conectar Igualdad, que otorga computadoras portátiles a estudiantes secundarios de escuelas públicas, y el plan Argentina Conectada, que prevé que “en 2015 el 95% de los argentinos cuente con acceso a internet”. “Brecha digital cero”, remarcó Thill.

Sin embargo, fue la representante del gobierno de Colombia, Diana Parra Silva, la que incorporó una variable que va más allá de la universalización del acceso a las TICs: la apropiación por parte de los ciudadanos de esas tecnologías, ya que el mero acceso al equipamiento no garantiza contar con los incentivos, conocimientos y habilidades para aprovechar el potencial que ofrece un sistema de gobierno electrónico.

Parra destacó que cuando iniciaron el programa Gobierno en Línea, constataron que mucha gente conocía los trámites y gestiones que podía realizar vía internet, pero que sin embargo era muy poca la que efectivamente utilizaba esos servicios. Y concluyeron que junto con facilitar el acceso a la tecnología, se debe capacitar e incentivar en el uso de las herramientas disponibles.

Asimismo, una política de gobierno electrónico tiene que construirse en la comprensión de la gran diversidad de necesidades de nuestros países, las diferencias de geografía y de esquemas sociales y también, sobre el impacto que tiene y/o puede tener en las comunidades locales la incorporación de nuevas tecnologías.

La información. Tu información. Mi información.

Como tema estrechamente vinculado al gobierno electrónico surge el de los usos de la información pública. Los Estados poseen innumerable cantidad de información de las personas que es de relevancia social. Pero al mismo tiempo esa información, generalmente, y en particular en países como los nuestros, es de acceso restringido o sujeto a las arbitrariedades de los funcionarios. Es por eso que dentro de la idea de Gobierno Electrónico cobró fuerza la propuesta de los “datos abiertos”.

La apertura de datos tuvo su impulso a partir de la llegada de Obama a la presidencia de Estados Unidos. Open Data, le dicen en inglés. Y se trata de garantizar el acceso a la información pública (es decir, de todos los ciudadanos). Y no sólo eso, sino también facilitar la reutilización de esa información por los interesados para generar nuevos y mejores servicios.

Uno de los grandes debates en este tema es el que se dispara ante la pregunta: ¿Y qué pasa con la información sensible de las personas? ¿También debe ser accesible por terceros? ¿Cuál es información sensible y cuál no? ¿Cómo se compatibiliza el acceso a la información pública y la protección de datos personales?

Los países de América Latina están, en diferentes instancias de progreso, dándose esa discusión.  El abogado peruano especialista en derecho informático, Eric, Iriarte lanza una pregunta al aire: “¿Qué prefieren los ciudadanos, privacidad o servicios?

De interés: En este link se puede acceder a todas las presentaciones del 1 er. Evento Internacional de Gobierno Electrónico en Uruguay.

4 pensamientos en “Gobierno electrónico: de qué se trata y qué desafíos tenemos los latinoamericanos

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