Déjenos entrar

Por: Isadora Borges Monroy, México D.F./California

Una de las definiciones de la Web 2.0 es la capacidad de hacer de los usuarios más que consumidores―transformarnos en productores de información y aplicaciones. Aunque esto tiene ramificaciones en el sistema capitalista, como lo es tener una cantidad considerable de personas trabajando gratis para el beneficio de grandes empresas como Google y Apple, desarrollando y mejorando sus aplicaciones, catalogando y clasificación productos en venta y afinando sus algoritmos, las empresas que más han aprovechado la entrada masiva han cambiado sus modelos económicos. Alvin Toffler ha acuñado la frase “prosumidor” para estudiar y entender el fenómeno y sus implicaciones económicas.

Si la Web 2.0 necesitara un eslogan, sería “ayúdanos a ayudarte―a ayudarnos”. El mercado de las aplicaciones de Apple fue apreciado 250 millones de dólares en el 2010 y su esquema de ventas permite a aquellos que pasan sus pruebas capitalicen sobre las ventas de sus aplicaciones (28,000 diseñadores en el mismo año). Quienes no lo logran pueden acceder al mercado de Cydia y encontrar compradores que también están desencantados con el sistema de control de Apple hackeando sus iDispositivos; el éxito de Google está en parte en continuo crecimiento por aplicaciones creadas por sus usuarios y el de Amazon de compradores que están dispuestos a enriquecer los detalles de productos que han comprado con reseñas y clasificaciones de vendedores independientes, generando una gran red de confianza.

Una nueva generación de aplicaciones híbridas, que corren sobre los browsers pero usan las nuevas funciones de aparatos móviles como geo-ubicación e internet inalámbrico móvil también están borrando la diferencia entre aplicaciones que corren por sí mismas y aquellos servicios en la web. Uno de éstos fue inaugurado en el campus de Irvine de la Universidad de California esta primavera por de sus alumnos del postgrado, Oliver Moravcevic, su esposa Ana Pesic y su primo Srdjan Moravcevic (¡en Austria!). El proyecto se llama The Social Whiz. Tomando parámetros familiares a los usuarios de Facebook, Foursquare y de programas de chat, integra un mapa del campus y te muestra quiénes de los que han entrado al sitio están cerca de ti. Puedes llenar información sobre ti, que te gusta hacer, qué tipo de conexión social estas buscando (¿alguien dijo romance moderno?) y si tienen algo en común para iniciar una plática el servicio te lo hace saber. Y la idea sería que en el futuro los estudiantes que ya se suscribieron puedan encontrarse aún estando fuera del campus, e identificarse como antiguos compañeros de alma-máter.

Además de lo interesante que es usar esta aplicación, que le da verdadero significado a la palabra social en la frase “red social”, es que un alumno lo creó específicamente con un público en mente con servicios ya disponibles, como geo-ubicación por GPS y el mapa de Google del campus. Y él no es el único prosumidor involucrado. Como el proyecto inició apenas en septiembre del 2010 sigue en fase beta, por lo que activamente escuchan las sugerencias de los usuarios―otra parte de la definición de la Web 2.0, perpetuamente en beta significa estar siempre refinando, mejorando y atendiendo a las necesidades de los prosumidores.

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