Viaje al centro del desierto

MELBOURNE, por Martín Obaya

Hace algunos meses tuve la oportunidad de conocer el mítico outback australiano, el desmesurado desierto que ocupa el corazón del continente. Apenas una ruta asfaltada, construida sobre la vieja línea del telégrafo, lo cruza de sur a norte. Sobre los 2.800 km que van desde Port Augusta, en Australia del Sur, hasta Darwin, en el Territorio del Norte, sólo encontramos una ciudad, Alice Springs, que señala el centro exacto del país.

Sin embargo, camino a Alice, se esconde bajo tierra Coober Pedy, el “agujero del hombre blanco” (kupa-piti), como la llamaron los aborígenes de la región. Lejos de tratarse de una licencia poética de los pueblos originarios, Coober Pedy, capital mundial del ópalo, fue en gran medida construida hacia abajo.

Luego del descubrimiento del ópalo en 1915, comenzaron a llegar desde todas partes del mundo personas que, tal como había sucedido durante la fiebre del oro durante el siglo anterior, buscaban fortunas ocultas bajo el suelo. Muchos de ellos eran soldados que habían pasado largos días en trincheras.

Esa arquitectura subterránea que en combate les había servido para evitar el fuego enemigo, tenría en Coober Pedy –por aquel entonces, el Stuart Range Opal Field–, una doble utilidad: buscar ópalo y construir sus viviendas. Así fue que en una tierra de polvo y temperaturas extremas los nuevos habitantes del pueblo fueron desarrollando una vida de catacumbas que les ofrecía frescos 22 grados de día y de noche.

Este mundo de galerías no impidió, sin embargo, que las casas contaran con las comodidades de cualquier hogar australian de la época. Las fotos que saqué allí son de la casa de Faye Nayler, que llegó en los años ´60s y, con la ayuda de dos amigas, construyó durante diez años, a fuerza de pico y maza, una casa de tres habitaciones con sala de juegos y,  arquitecto mediante, piscina.

La multicultural población de Coober Pedy encontró también bajo tierra el ámbito más adecuado para desarrollar su vida espiritual y social. Cavaron sus iglesias (ortodoxas –griega y serbia–, católicas, anglicanas…), sus cafés y restaurantes.

El auge de la minería artesanal finalizó en los ´60 cuando se adoptaron técnicas industriales que terminaron con los buscadores de fortuna. Estando allí no me quedó claro que todos hubieran encontrado aquello que buscaban. Pero en su intento, al menos, dejaron algunos tesoros escondidos bajo el suelo mezquino del desierto.

* Martín es licenciado en Economía (Universidad de Buenos Aires, Argentina) con estudios de maestría en Relaciones Internacionales en la Universidad de Bologna (Italia). Desde 2010 se encuentra en Melbourne, Australia, donde cursa sus estudios de doctorado en Monash University.

3 pensamientos en “Viaje al centro del desierto

    • Hola Marta, actualmente deben vivir ahi unas dos mil personas. LLegas por la Stuart Highway desde Port Augusta (al sur) o desde Alice Springs (al norte). En cualquier caso deben ser unos 500 km.

  1. Pingback: Conquistar la cima sagrada « Blog NuSo

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