Latinoamericanos en el mundo. El año que termina: Nueva York

NUEVA YORK, por Jimena Zuluaga

Con el fin de año llegan los recuentos de lo que pasó. Para mí, el suceso más importante de este año que termina fue el cambio de vida que ha significado vivir en esta ciudad.

Estas son cinco de las memorias que marcaron los primeros meses de esta nueva experiencia:

1. La visita inesperada. Pocas semanas después de llegar a Nueva York me sorprendió una amenaza de huracán, algo muy inusual en esta zona del país. Aunque yo minimicé las primeras alertas, resultó que el huracán Irene paralizó la ciudad durante el fin de semana del 27 y 28 de agosto. Por primera vez en la historia, el sistema de metro de Nueva York fue cerrado a causa de una alerta de desastre natural. Viví una extraña experiencia de alerta de desastre natural al estilo del primer mundo, pero afortunadamente mi nueva ciudad salió bien librada del huracán –que sí hizo estragos en las costas de New Jersey y otras regiones vecinas.

2. El aniversario. El 11 de septiembre se conmemoraron diez años del atentado terrorista que tumbó a las Torres Gemelas, causó la muerte de cerca de 3.000 personas, generó dos guerras aún en curso y cambió a la ciudad de Nueva York para siempre. El homenaje del día del aniversario fue un acto solemne en el llamado Ground Zero, presidido por el presidente Obama y al que asistieron miles de familiares de las víctimas, funcionarios de las fuerzas de seguridad, neoyorkinos y turistas.

La construcción de las nuevas torres avanza lentamente. Apenas ahora, diez años después, empiezan a sobresalir en la silueta de los edificios del bajo Manhattan dos edificios con enormes grúas que serán, en 2013, el nuevo World Trade Center. Las enormes grúas que sobresalen en la silueta de los edificios son hoy el símbolo de una tragedia que está presente todos los días en la memoria de la ciudad y de sus habitantes.

3. The 99%. El 17 de septiembre empezó a suceder algo inverosímil para este país: una protesta que parecía el nacimiento de una revolución ciudadana. El movimiento de los indignados de Wall Street (Occupy Wall Street) se tomó el Zuccotti Park y en pocos días ya habían montado en el parque una pequeña ciudadela con cocina y hasta biblioteca. Al cabo de los días, 300 personas estaban viviendo en el parque. Las protestas se pusieron en la agenda de la prensa y lograron movilizar ciudadanos en otras ciudades del país y del mundo.

Dos meses después, en la madrugada del 15 de noviembre, la policía desalojó el parque y aunque los manifestantes podían reunirse de día, quedó prohibido instalar de nuevo carpas para pasar la noche. Después del desalojo, los occupiers se dispersaron por la ciudad y empezaron a ocupar propiedades privadas, entre otras, una de las salas de estudio de la New School. La universidad tuvo entonces su pequeño caso de ocupación. Se convocaron asambleas para que los estudiantes “no occupiers” dieran su opinión al respecto (algunos apoyaban la protesta, otros se quejaban de no poder tener acceso a la sala de estudio en pleno final de semestre). Finalmente, después de varios días, el rector logró que los occupiers desocuparan. El movimiento OWS sigue vigente, pero su presencia en la ciudad se ha ido disolviendo.

4. La tecnología. El 5 de octubre por la tarde, los medios del mundo confirmaron un rumor que venía tomando fuerza en las redes sociales desde hacía unas horas: la muerte de Steve Jobs. Aunque murió en California, el duelo se vivió en todo el país. En Nueva York fanáticos de Jobs y de la marca llenaron las vitrinas de las tiendas de la ciudad de flores, notas, velas y manzanas.

El legado de Jobs es palpable en la cotidianidad de la ciudad. Estimo que dos de cada tres personas que me cruzo en el metro o en la calle tienen un iPhone, un iPod o un iPad. Y son personas corrientes -oficinistas, obreros, cocineros, estudiantes y ejecutivos. En nuestros países de América Latina estos son aún “juguetes” de lujo; tengo la sensación de que aquí significan realmente la democratización de la tecnología.

5. El día del pavo. El último día de noviembre se celebra en los Estados Unidos uno de los festivos más importantes del año –si no el más-: el día de Acción de Gracias. Es una celebración no religiosa que se trata básicamente de estar en familia, dar gracias y comer el menú tradicional: pavo, puré de papas y pecan pie.

En Nueva York, el evento del día es además el famoso desfile de globos gigantes. Versiones gigantes de Spiderman, La rana René, Snoopy y muchos otros personajes de la cultura popular norteamericana –y por lo tanto de la latinoamericana- recorren las calles de Manhattan. Este fue mi momento favorito del día de Acción de Gracias.

El viernes siguiente a Acción de Gracias es el famoso Black Friday (viernes negro), un día de descuentos en tiendas y almacenes que inaugura la temporada de compras navideñas. Además de los descuentos, el viernes negro es sinónimo de historias “curiosas”, como gente que acampa fuera de los almacenes para comprar de primeros. Otras historias son menos curiosas pero siempre llamativas para un latinoamericano: este año la noticia del día fue una mujer que roció con “spray pimienta” a otros clientes del almacén para poder comprar ella primero un video juego que estaba en descuento.

* Jimena es antropóloga y periodista, editora de usuarios del sitiowww.lasillavacia.com. Actualmente cursa un posgrado en Media Studies en la New School de Nueva York, Estados Unidos.

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