Latinoamericanos en el mundo. El año que termina: Madrid

MADRID, por Mikaela Guariniello

Tras 11 años viviendo en España, puedo decir con seguridad que 2011 ha sido una época de grandes sorpresas y cambios. Podría decir, sin lugar a dudas, que han habido varios sucesos que marcaron este año y que permanecerán por siempre en mi recuerdo, momentos en los que me he sentido más española que nunca, y otros acontecimientos que me recordaron que a pesar de mi acento y el tiempo que llevo viviendo en la península, aún soy a veces una extranjera.

1. Los indignados

No soy capaz de imaginar un suceso que me sorprendiera más que el 15-M y sus indignados. Toda la vida he sentido que la juventud española no se interesaba ni se movilizaba por sus derechos o por las injusticias a las que estaban sometidos, han sido muchas las ocasiones en las que me he quejado por la falta de activismo que demostraba mi generación, comparado con la movilización de los jóvenes de otros países europeos que llenaban las calles con sus pancartas.

Admito que fue toda una sorpresa para mí ver cómo tantas personas se concientizaron en tan poco tiempo por algo que nos afectaba a todos; cómo mis amigos, compañeros y conocidos salieron a la calle a quejarse por una situación terrible que estamos sufriendo. De todo el 2011, no recuerdo mayor sentimiento de emoción y unión que el minuto de silencio en la plaza de Sol, donde miles de personas callamos con las manos alzadas al cielo, pidiendo un cambio sin decir nada.

2. La Universidad

Este ha sido mi primer año en la carrera de Comunicación Audiovisual en la universidad pública Carlos III de Madrid. Tras cursos y cursos en los que he sido de las pocas extranjeras, ha sido muy grato para mí estudiar en una clase en la que cada uno de mis compañeros es de una parte distinta de España, de Europa o del mundo. Tan solo un pequeño número de alumnos es de Madrid, y ha sido, sin duda, una gran experiencia poder estudiar con gente que entiende qué es estar lejos de casa, de la familia. Conocer costumbres, fiestas, tradiciones o simplemente vocablos distintos de tantas partes diferentes se ha tratado de algo bastante nuevo para mí, por fin he sentido que los de fuera no éramos una minoría, sino lo normal. Lo curioso es que en aulas con tantos vascos, gallegos, catalanes, andaluces, americanos, latinoamericanos, chinos, coreanos… yo soy, para mis compañeros, una “de las pocas madrileñas” de la clase, cuando casi siempre he sido una “de las pocas latinoamericanas” de los centros en los que he estudiado.

3. Las manifestaciones estudiantiles y la marea verde

En relación con los indignados y mi comienzo en la universidad, podría recalcar que asistir con mis compañeros a las manifestaciones en contra de la privatización y los recortes en la educación fueron parte de esta nueva etapa, de mi nueva vida universitaria y de este reciente cambio de actitud en la juventud española, consciente de la difícil situación que estamos viviendo y que tendremos que vivir cuando terminemos nuestras carreras y tengamos que abrirnos paso en el mundo laboral.

Estamos viviendo un momento de incertidumbre, en la que la educación pública tal y como la conocemos comienza a tambalear, y está en nuestras manos que permanezca tal y como la conocíamos, o que termine extinguiéndose y pase a convertirse en un mero recuerdo, de algo con tintes utópicos perteneciente al pasado, que no posee ningún lugar en un mundo cada vez más privatizado.

4. Las elecciones

En 2011 se han celebrado las elecciones generales, y ha sido la primera vez en la que la gente de mi generación ha podido votar. Ha sido muy extraño para mí ver como todos mis amigos votaban y yo, tras 11 años viviendo aquí, no he podido hacerlo. Supongo que ha sido uno de los momentos en los que más se ha recalcado el hecho de que “no soy de aquí”, o por lo menos no en todos los sentidos. Fueron muchos los que me preguntaron “¿a quién has votado?” y se sorprendían cuando les decía que no había podido hacerlo “¡Ah, es cierto!” respondían cuando les recordaba que no tengo la nacionalidad española, aunque por mi acento y manera de hablar parezca lo contrario.

5. La crisis

Aún recuerdo cuándo, en 2008, comenzó la crisis financiera. Muchos fueron incapaces de imaginar que se trataría de algo tan lento y duradero, y aún así nos acercamos a 2012 y en España la crisis persiste, mes tras mes, año tras años. Con el tiempo, cada vez nuestro estilo de vida se va adecuando más a esta situación que, por desgracia, tardará en mejorar. Con la llegada del cambio de Gobierno se realizarán nuevas estrategias para mejorar la economía del país, y aunque todos esperamos que finalice esta dura etapa, cada vez somos más conscientes de lo duro y paulatino que será el proceso.

Mikaela es una joven chilena, estudiante de Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. Desde el año 2000 reside en Madrid (España), donde trabaja como fotógrafa y periodista independiente.

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