La industria minera versus la distribución del excedente

La estrategia de los gobiernos latinoamericanos progresistas o de izquierda ha puesto énfasis en la producción extractiva como fuente de ingresos. La diferencia en Guatemala tal vez sea que en el seno del Estado no existen aún debates sobre la distribución de ese excedente.

Rodrigo J. Véliz
desde Guatemala

La reconfiguración de la forma en que el territorio guatemalteco se articula con los capitales y los mercados globales ha causado fuertes tensiones y reacomodamientos políticos.

La producción de agrocombustibles, la construcción de una estructura regional de producción, distribución, transmisión y venta de energía eléctrica, y la industria extractiva han sido las principales rutas del aumento acelerado de la Inversión Extranjera Directa (IED) desde 2005. Por otro lado, la presencia de un gobierno con fuerte influencia militar es, en términos sintéticos, una consecuencia de al menos diez años de tensiones, pugnas y antagonismos producto de estos cambios. En esta crisis, cabe mencionar, asoman también problemas históricos latentes como la cuestión de la representatividad y el carácter autoritario del Estado.

Como lo afirma Eduardo Gudynas, la estrategia de política social de los gobiernos progresistas o de izquierda de América Latina ha puesto énfasis en la producción extractiva como fuente de ingresos. La diferencia guatemalteca tal vez sea que en el seno del Estado no existen aún los debates sobre la distribución del excedente. Tenemos, como consecuencia, un extractivismo autoritario de viejo cuño, con las peores consecuencias que esto trae: la minería tiene un carácter aún de enclave y ha sido núcleo de múltiples antagonismos por las consecuencias ambientales que ha generado y por la negativa del gobierno y las empresas a escuchar las demandas de la población, expresadas a través de decenas de consultas comunitarias.

El caso de San Rafael Las Flores es parte integral de esta dinámica. Desde el otorgamiento de la licencia de exploración a la empresa en 2011, la población local comenzó un proceso de movilización. Luego de un año 2012 lleno de actos de provocación, en febrero de este año intentaron secuestrar a cuatro de los principales líderes del Parlamento Xinca, provocando la muerte de uno de ellos. Pese a este precedente, en abril el gobierno aprobó el permiso de explotación a Tahoe Resources.

Esto sentó las bases de lo que ocurrió a fines de este abril. En este momento la mina continúa sus operaciones y el estado de sitio, pese a que fue suspendido por no haber sido confirmado por el Congreso, logró ralentizar el ritmo de la resistencia anti minera.

Según datos oficiales, en la actualidad se encuentran en trámite de exploración y explotación 366 proyectos de extracción de materiales metálicos en Guatemala. Si no se encuentran formas consensuadas de abordar estas problemáticas, el cuadro represivo que observamos como patrón del actual gobierno guatemalteco podría, sin dudas, pronunciarse.

Antropólogo, Centro de Medios Independientes de Guatemala.

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