La Paz, territorio libre de McDonald’s

En 2002, la cadena de hamburguesas más famosa del planeta abandonó Bolivia. Muchos dicen que fue derrotada por las decenas de puestos callejeros y chiringuitos de comida al paso. Aunque algunas investigaciones revelan que el 71% de los alimentos y las bebidas que allí se comercializan deberían prohibirse por cuestiones de salubridad, todos -universitarios, burócratas, borrachos y trasnochados, empresarios, albañiles y vendedores informales- comen cada día a precios de saldo en las calles paceñas.

Por Álex Ayala Ugarte

El puestito de Elvira Goitia en el mercado Lanza de La Paz, Bolivia, parece a ratos la puerta de una entidad bancaria: son las diez de la mañana y desde hace media hora la gente entra en él con impaciencia para salir, minutos después, con la cara de satisfacción que se le queda a uno después de haber cobrado la paga extra navideña. Elvira no ofrece créditos ni fondos de pensiones, y tampoco paga cheques al portador. Ella atrapa a sus clientes con algo más efímero y circunstancial: sus sándwiches de chorizo, que en estos momentos cotizan a siete bolivianos (algo más de un dólar al cambio) y se venden casi mejor que el iPhone tras el lanzamiento de un nuevo equipo. En los más de treinta años que lleva en el rubro gastronómico, Elvira ha despachado alrededor de tres millones y medio de chorizos. O lo que es lo mismo: ha dado de comer a toda una legión de hambrientos.

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¿Basura o comida? Las siete vidas de los alimentos en El Salvador

En El Salvador, 9% de la población vive en la pobreza extrema con menos de un dólar diario mientras más de 50% de la basura es de origen orgánico. No todo ese porcentaje es alimentos pero basta compartir la jornada con los pepenadores que viven apostados en el camino que conduce al mayor relleno sanitario del país para ver que en la basura hay muchísima comida desperdiciada, desde bolsas de papas fritas, masa para pizza y botellas de soda selladas, hasta huevos y barriles con pollitos vivos.

Por Glenda Girón

Uno tras otro, hasta llegar a cinco, pasan los camiones repletos por delante de cuatro jóvenes -son cinco, si se cuenta al que está con una borrachera que lo tiene casi inconsciente- sentados bajo la ramada a la orilla de la calle mal pavimentada. De repente, un camión de basura logra sacarlos de la plática sobre el saldo del teléfono o de por qué se emborrachó el compadre. Ese camión que los hace reaccionar en segundos lleva, entre otras cosas, pollitos vivos.

La forma de operar es casi siempre la misma. Los baches del camino obligan a los conductores a reducir la velocidad, lo suficiente para que los jóvenes afiancen primero un pie y luego el otro en el camión. Los muchachos toman lo que les cabe en las manos y cuando pueden se auxilian con cualquier objeto que encuentran dentro del camión para acaparar más: bolsas, cajas, pedazos de guacal o retazos de ropa. Se bajan unos metros más adelante, casi siempre sonrientes, satisfechos con el botín conseguido.  Sigue leyendo

Rumbo al Norte. En el Río Grande, la crisis migratoria también se alimenta de niños

Decenas de miles de menores de América Central intentan cruzar la frontera hacia los Estados Unidos huyendo de la violencia y la pobreza en sus países. El problema de las migraciones de niños, que ya desvela a Europa, ahora también atraviesa la campaña electoral del Congreso estadounidense.

Por Sebastian Schoepp

El Valle de Sula es un fértil valle en Honduras que se extiende hacia la costa caribeña. En sus laderas crece el bosque seco tropical y en el valle inferior están los mejores suelos, de donde brotan bananas, caña de azúcar, palmeras, cereales y cítricos. A su vez, desde hace ya algunos años se están abriendo paso las llamadas maquiladoras, fábricas textiles de dueños estadounidenses o chinos que son las responsables de una gran parte de la actividad económica de este país pobre, por lo que habitantes de toda Honduras acuden en masa a San Pedro Tula y sus suburbios en búsqueda de trabajo.

¿Un idilio económico? Todo lo contrario. Los puestos de trabajo son muy escasos. Las esperanzas de una vida mejor son brutalmente destrozadas. El desarraigo y la falta de perspectivas, así como el peso del pasado han hecho surgir una espiral de pobreza y violencia extremas que ha transformado a San Pedro Sula en la ciudad más peligrosa del mundo. El riesgo de sufrir una muerte violenta es mayor que en Bagdad o Kabul. La tasa de homicidios, con 96,4 casos por cada 100.000 habitantes en el año 2013, es la más alta del mundo, y no caben dudas de que esta cifra volverá a aumentar este año, como todos los años. Las ciudades populosas de países vecinos como Guatemala y El Salvador no presentan guarismos mucho mejores.

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ESPECIAL El Salvador: qué le espera al extractivismo en 2014

Katia Henríquez

Tradicionalmente, El Salvador ha incluido la extracción minera metálica como parte de sus actividades económicas regulares. Esta actividad ha dejado de practicarse desde fines de los años 90, con el cierre de la mina San Sebastián, y las nuevas concesiones de explotación metálica están temporalmente detenidas, como respuesta ante la presión de un fuerte movimiento por la defensa del territorio y la vida, vinculado especialmente con el caso de la mina El Dorado, en Cabañas. Desgraciadamente, todo esto no ha sido suficiente para detener la amenaza de deterioro socioambiental y económico vinculadas con la minería en el territorio salvadoreño.

Uno de los casos más impactantes, que describe bien este tipo de actividad en el país, es la mina El Dorado, concesionada a Pacific Rim, donde la población continúa sufriendo numerosos ataques a causa de su defensa de la naturaleza y la vida, llegando al extremo de asesinatos a militantes de derechos humanos, como es el caso de Marcelo Rivera y Dora Alicia Sorto.

Ante la negativa del Estado salvadoreño a esta explotación, Pacific Rim interpuso una demanda de 315 millones de dólares en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones-CIADI. Actualmente, dicho proyecto minero ha pasado a manos de la empresa australiana Oceanagold, que pretende llevar adelante la demanda y la explotación de esa mina.

Frente a esta situación, se ha vuelto urgente la aprobación y el  cumplimiento de una ley que regule la actividad minera, enmarcada en un modelo desarrollista neoextractivista; una ley que vaya más allá de garantizar los beneficios económicos y que persiga el cumplimiento de los derechos humanos y la protección de la naturaleza como fuente de vida de la población.

Los pasos dados hasta ahora por la población organizada, con la presentación en 2006 de un anteproyecto de ley por parte de la Mesa Nacional Frente a la Minería, compuesta entre otras por comunidades afectadas y ONGs, han sido ignorados. Posteriormente, en 2012, los ministerios de Medio Ambiente y Economía han presentado otro proyecto de ley que únicamente se refiere a la suspensión temporal de obtención de permisos, licencias y concesiones de exploración y explotación. Todo sin plazo fijo y a discreción de ambos ministerios.

Teniendo en cuenta lo anterior, y que en la actualidad El Salvador se prepara para las elecciones presidenciales de este año, las organizaciones salvadoreñas de defensa de Derechos Humanos y la Naturaleza exigen a los/las candidatos/as, así como a los poderes del Estado, que aprueben una ley que prohíba definitivamente la minería metálica en El Salvador.

Las devastadoras consecuencias socioeconómicas y ambientales de esta actividad no compensan las ínfimas ganancias económicas (apenas 2% de las regalías) que quedan en manos de una minoría. Es necesario, por lo tanto, contar con una combinación de leyes que prioricen un modelo de vida digna y respetuosa con la naturaleza frente al actual modelo consumista.

* Economista salvadoreña, con maestría en Recursos Naturales y Desarrollo Rural. Vive en el País Vasco (España).

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ESPECIAL Brasil: lo mejor y lo peor del extractivismo en 2013

Daniel Angelim
desde São Paulo

Mala noticia: desmatamento na Amazônia aumenta 28%

Recentemente fomos impactados com a informação que o desmatamento na Amazônia legal brasileira subiu 28%. Tais números foram fornecidos pelo Projeto de Monitoramento da Floresta Amazônica por Satélites (Prodes) e do Instituto Nacional de Pesquisa Espaciais (Inpe) brasileiros. Os dados pelo ministério do Meio Ambiente (MMA) brasileiro são equivalentes ao período de agosto de 2012 a julho de 2013 e mostram que a área desmatada foi 5.843 quilômetros quadrados.

Os Estados que mais desmataram estão o Mato Grosso (52%) e Roraima (49%), grandes expoentes na produção de soja no Brasil. Quando o cálculo é feito em quilômetros os estados que lideram o ranking de desmatamento são o Pará, com 2.379 quilômetros quadrados, e Mato Grosso, com 1.149 quilômetros quadrados.

A relação entre a recente aprovação de um novo Código Florestal e o aumento no desmatamento é evidente. O novo conjunto de as leis aprovadas foram um retrocesso, principalmente por reduzir áreas protegidas e anistiar proprietários que haviam desmatado áreas reservadas antes de 2008.

A verdade é que infelizmente estes números não surpreendem já que todos os indicativos apontavam tal tendência. No Brasil, o desmatamento é o principal responsável por nossas emissões de GEEs.

Buena noticia: a construção de um marco para uma transição justa para todos e todas

A Conferência Internacional do Trabalho de 2013 realizou uma importante discussão sobre Desenvolvimento Sustentável, Trabalho Decente e Empregos Verdes, aprovando um documento que estabelece o conceito Transição Justa como um marco fundamental para a construção de um novo modelo de desenvolvimento.

Devido a emergência colocada pela crise ambiental e social, com seus rebatimentos no mundo do trabalho, o movimento sindical internacional e o grupo dos trabalhadores na OIT esteve envolvida em uma agenda de ação que avançou na definição do conceito de Transição Justa como pedra angular rumo à sustentabilidade para todos e todas.

O conceito de Transição Justa é a principal bandeira e aporte do movimento sindical para o processo de transição para um novo modelo de desenvolvimento e necessita em sua implementação de amplas políticas macroeconômicas para a criação de postos de trabalho em setores ambientalmente sustentáveis, abrindo espaço para os trabalhadores e trabalhadoras que hoje estão vinculados aos “setores mais sujos da economia”. Isto deve ser um resultado de um amplo processo diálogo social setorial combinados negociações coletivas setoriais. Deve-se concentrar os esforços em sectores-chave de maior relevância para a sustentabilidade ambiental tal como a agricultura , a gestão dos recursos hídricos e saneamento, energia , reciclagem, gestão de resíduos, construção e transporte.

O documento aprovado no tripartismo da CIT 2013, reconhece que as normas internacionais do trabalho conformam-se como o elemento central da gestão da transição. Esta é, em última análise um quadro de transição com base em princípios e direitos.

Os resultados fornecem um mandato claro para a OIT, e aos trabalhadores/as, como parte de seus constituintes, protagonizem o processo de negociação internacional entorno do tema da sustentabilidade, assim como dota esta de um plano de ação estratégica que liga o trabalho decente, a erradicação da pobreza, desenvolvimento sustentável e empregos verdes, aumentar a sua capacidade de investigação no campo e integrar esses programas desafia Trabalho Decente nos diferentes países.  

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ESPECIAL Argentina: lo mejor y lo peor del extractivismo en 2013

Por Maité Llanos
desde Buenos Aires

Si 2012 fue, 20 años después de la Cumbre de la Tierra, el año en el que el tema ambiental volvió a la agenda latinoamericana a través de Rio+20, 2013 se caracterizó por la ausencia del desarrollo sustentable en los debates políticos y económicos.

A su vez, 2013 fue un año en el que la búsqueda de energías renovables parece haber quedado relegada tras la anunciada nueva ola de combustibles fósiles. En Argentina, el acuerdo de YPF con Chevron para la explotación de petróleo y gas no convencional a través del fracking, pone en riesgo la soberanía y la democracia energética, y anuncia una serie de problemas socioambientales una vez que se ponga en marcha.

Esta nueva ola de explotación de hidrocarburos augura un mal resultado en cuanto al cambio climático, similar al que se obtuvo hace menos de un mes en Varsovia en la COP 19, en la próxima reunión sobre clima que se va a realizar en Lima en 2014 y luego en París en 2015, donde debería renovarse el compromiso para la reducción de emisiones de efecto invernadero.

Sin embargo, 2013 no fue un año de pasividad y resignación. Ese aire fresco que dio la Cumbre de los Pueblos de Rio+20 en 2012 y el concepto instalado de los bienes comunes en el lenguaje de los movimientos sociales parecen haber dado impulso a un nuevo entretejido de vínculos en el el feminismo cumple un papel fundamental. A su vez, el gigante que se despertó en las calles de Brasil en junio pidiendo cambios estructurales, puso en cuestión el ciclo del consumo como modelo de inclusión.

Si el movimiento contra la globalización neoliberal que llevó a la construcción del Foro Social Mundial se creó desde lo global hacia lo local para resistir a acuerdos globales como el de la OMC y foros como el G8, que tendrían impactos directos en la vida de las personas, ahora un nuevo ciclo de luchas que estuvo tejiéndose en estos últimos años parece nacer desde lo local hacia lo global. Allí, los impactos del avance del capitalismo sobre los territorios son más vivamente sentidos y las resistencias emergen frente a la megaminería, el fracking y el avance sobre los bienes comunes, como hemos visto en varios rincones de América Latina en 2013.

La cumbre del clima a fines de 2014 nos pone ante el desafío de lograr que esas resistencias se unan para disputar el modelo de desarrollo de la región, para que el principal eje no sea el control soberano de los recursos naturales sino que este control sea el punto de partida para la gestión participativa de los bienes comunes.

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