La Paz, territorio libre de McDonald’s

En 2002, la cadena de hamburguesas más famosa del planeta abandonó Bolivia. Muchos dicen que fue derrotada por las decenas de puestos callejeros y chiringuitos de comida al paso. Aunque algunas investigaciones revelan que el 71% de los alimentos y las bebidas que allí se comercializan deberían prohibirse por cuestiones de salubridad, todos -universitarios, burócratas, borrachos y trasnochados, empresarios, albañiles y vendedores informales- comen cada día a precios de saldo en las calles paceñas.

Por Álex Ayala Ugarte

El puestito de Elvira Goitia en el mercado Lanza de La Paz, Bolivia, parece a ratos la puerta de una entidad bancaria: son las diez de la mañana y desde hace media hora la gente entra en él con impaciencia para salir, minutos después, con la cara de satisfacción que se le queda a uno después de haber cobrado la paga extra navideña. Elvira no ofrece créditos ni fondos de pensiones, y tampoco paga cheques al portador. Ella atrapa a sus clientes con algo más efímero y circunstancial: sus sándwiches de chorizo, que en estos momentos cotizan a siete bolivianos (algo más de un dólar al cambio) y se venden casi mejor que el iPhone tras el lanzamiento de un nuevo equipo. En los más de treinta años que lleva en el rubro gastronómico, Elvira ha despachado alrededor de tres millones y medio de chorizos. O lo que es lo mismo: ha dado de comer a toda una legión de hambrientos.

Sigue leyendo

ESPECIAL Bolivia: lo mejor y lo peor del extractivismo en 2013

Por Fernando Molina
desde La Paz

En Bolivia, 2013 fue un año extractivista, como casi todos desde 1545, la fecha en la que los españoles descubrieron el Cerro Rico de Potosí y decidieron ocupar este arisco país. Más extractivista que nunca, habría que decir, ya que la explotación de materias primas no renovables pagó el 60% de los gastos estatales, y la exportación de gas fue la actividad económica de mayor crecimiento y la responsable –directa o indirecta– de la mayor parte del crecimiento récord de 6,5% del PIB.

Pero el sentido de este ejercicio es encontrar una noticia, aunque sólo sea una, que pueda considerarse “anti-extractivista”. No ha sido fácil: Bolivia está viviendo la “fiesta de los recursos naturales” y por primera vez en su historia goza de cierta holgura económica, así que lo más “anti-extractivista” que se le ocurre es… industrializar el gas.

Hay una esperanza, sin embargo, al menos en el futuro al que apunta la “agenda patriótica”, el plan de las realizaciones que planteó el presidente Evo Morales a comienzos del año, y que el país debería alcanzar al celebrar el bicentenario de su fundación en 2025.

La agenda consigna el siguiente objetivo: “(En 2025) Bolivia dejará de forma progresiva la herencia colonial y republicana de ser solamente un país hidrocarburífero y minero… será un país productor y transformador de alimentos, proveedor y exportador de energía eléctrica (aprovechando plenamente el potencial hidroeléctrico y desarrollando exitosamente proyectos de energías renovables)…, un país turístico, artesanal y manufacturero, productor y exportador de productos alimentarios únicos y de otros de consumo masivo y con alto valor agregado, articulador de servicios de comunicación y transportes y contará con valiosos recursos humanos con conocimientos científicos y tecnológicos…”

Este plan no llega a prescindir de los recursos no renovables, que tan importantes son en la realidad. Mucho menos puede prescindir de ellos la gestión gubernamental, que este año ha consistido, en el área petrolera, en el impulso a la exploración de nuevos yacimientos de gas por parte de empresas de Francia, Rusia, Gran Bretaña y Brasil… Los contratos firmados con estas empresas las autorizan a trabajar en las áreas protegidas de Azero, Huacareta, El Dorado Oeste, Isarzama y San Miguel, entre otras. En total, 10 de las 22 áreas protegidas de rango nacional sufrirán una intervención contraria a las normas ambientales y podrían resultar dañadas por el uso de dinamita en los ríos. Su destino podría ser mucho peor si se hallara gas en ellas.

Pese a ello, el renovado interés prospectivo del gobierno es considerado sumamente insuficiente o incluso insignificante según los expertos petroleros, quienes creen que Bolivia tendría que multiplicar por diez su inversión en exploración si quisiera descubrir suficientes yacimientos nuevos como para abastecer su mercado interno y continuar proveyendo de gas a Brasil y Argentina al ritmo de hoy en diez años, es decir, cuando sus reservas actuales tiendan a agotarse.

chica perfil facebookPara recibir nuestras novedades pueden suscribirse a este blog o seguirnos en Facebook/nuevasociedad y Twitter @revistanuso.

¿El gas es lo mejor que tenemos?

No sólo el gobierno boliviano piensa que el gas es lo “mejor” que Bolivia tiene. Este criterio es ampliamente compartido por la población, que en la última década participó en enormes movimientos políticos, incluyendo el derrocamiento de dos presidentes, con la intención de nacionalizar los yacimientos de gas.

Sigue leyendo

Capitalismo versus naturaleza

El modelo del “vivir bien” en Bolivia (parte II)
por Inti Tonatiuh Rioja Guzmán

El economista Jorge Viaña aseguraba, en mi post anterior que, “a diferencia de los dos modelos anteriores –el capitalismo y el socialismo–, al vivir bien le interesa la vida”.

Su explicación continúa con la siguiente llamada de atención: “Bolivia tiene un gran desafío teórico y práctico, porque no podemos desligarnos de un proceso industrializador. Esto lleva a preguntarnos cómo podemos hacer viable el vivir bien. Si se trata de vivir en armonía con la naturaleza, ¿cómo lo hacemos?”.

Sigue leyendo

Más allá del capitalismo y el socialismo

El modelo del “vivir bien” en Bolivia (parte I)
por Inti Tonatiuh Rioja Guzmán

Tenía 21 años cuando la historia de Bolivia cambió de rumbo. Yo, al igual que toda una generación de bolivianos, nacimos en la República pero viviremos nuestras vidas en el Estado Plurinacional. Esto pasó entre los años 2009 y 2010; durante este período observé cómo el dinamismo de algunos temas lograba alzar las expectativas y posibilitaba en torno a ellos la reunión de distintos sectores de la sociedad.

El objetivo principal de estos hechos fue transformar la realidad cruda y despiadada que marcaba nuestro destino como país. Hasta el día de hoy, continuamos como bolivianos en la búsqueda de ese objetivo. Para conseguirlo, el surgimiento de nuevas ideas se convirtió en un requisito indispensable y, a la vez, en una oportunidad para abordar nuestro propio camino a seguir.

Recuerdo muy bien de aquellos años una afirmación que me invitó a detenerme y pensar: ¿Qué es esto?. Las palabras eran: “Bolivia se dirige hacia el vivir bien”. Poco entendía yo, en ese momento, la magnitud de lo que se nos proponía emprender y construir como sociedad.

Sigue leyendo