ESPECIAL El Salvador: qué le espera al extractivismo en 2014

Katia Henríquez

Tradicionalmente, El Salvador ha incluido la extracción minera metálica como parte de sus actividades económicas regulares. Esta actividad ha dejado de practicarse desde fines de los años 90, con el cierre de la mina San Sebastián, y las nuevas concesiones de explotación metálica están temporalmente detenidas, como respuesta ante la presión de un fuerte movimiento por la defensa del territorio y la vida, vinculado especialmente con el caso de la mina El Dorado, en Cabañas. Desgraciadamente, todo esto no ha sido suficiente para detener la amenaza de deterioro socioambiental y económico vinculadas con la minería en el territorio salvadoreño.

Uno de los casos más impactantes, que describe bien este tipo de actividad en el país, es la mina El Dorado, concesionada a Pacific Rim, donde la población continúa sufriendo numerosos ataques a causa de su defensa de la naturaleza y la vida, llegando al extremo de asesinatos a militantes de derechos humanos, como es el caso de Marcelo Rivera y Dora Alicia Sorto.

Ante la negativa del Estado salvadoreño a esta explotación, Pacific Rim interpuso una demanda de 315 millones de dólares en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones-CIADI. Actualmente, dicho proyecto minero ha pasado a manos de la empresa australiana Oceanagold, que pretende llevar adelante la demanda y la explotación de esa mina.

Frente a esta situación, se ha vuelto urgente la aprobación y el  cumplimiento de una ley que regule la actividad minera, enmarcada en un modelo desarrollista neoextractivista; una ley que vaya más allá de garantizar los beneficios económicos y que persiga el cumplimiento de los derechos humanos y la protección de la naturaleza como fuente de vida de la población.

Los pasos dados hasta ahora por la población organizada, con la presentación en 2006 de un anteproyecto de ley por parte de la Mesa Nacional Frente a la Minería, compuesta entre otras por comunidades afectadas y ONGs, han sido ignorados. Posteriormente, en 2012, los ministerios de Medio Ambiente y Economía han presentado otro proyecto de ley que únicamente se refiere a la suspensión temporal de obtención de permisos, licencias y concesiones de exploración y explotación. Todo sin plazo fijo y a discreción de ambos ministerios.

Teniendo en cuenta lo anterior, y que en la actualidad El Salvador se prepara para las elecciones presidenciales de este año, las organizaciones salvadoreñas de defensa de Derechos Humanos y la Naturaleza exigen a los/las candidatos/as, así como a los poderes del Estado, que aprueben una ley que prohíba definitivamente la minería metálica en El Salvador.

Las devastadoras consecuencias socioeconómicas y ambientales de esta actividad no compensan las ínfimas ganancias económicas (apenas 2% de las regalías) que quedan en manos de una minoría. Es necesario, por lo tanto, contar con una combinación de leyes que prioricen un modelo de vida digna y respetuosa con la naturaleza frente al actual modelo consumista.

* Economista salvadoreña, con maestría en Recursos Naturales y Desarrollo Rural. Vive en el País Vasco (España).

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¡Los humedales no son pantanos!

Ecosistemas  vitales en Costa Rica
por Grettel Navas

Los humedales son un tipo de ecosistema de gran valor ambiental, cuyas características los hacen ser únicos y diversos. Son el hábitat natural de diferentes especies –tanto acuáticas como aéreas–, sirven como escala de aves migratorias, protegen nuestras costas de la erosión y a nuestros pueblos de inundaciones y huracanes, fijan una gran cantidad de carbono y son espacios de investigación científica. Pese a ello, más del 70 % de nuestros humedales a nivel mundial han sido destruidos.

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¿Basura o residuos?

Reciclaje de papel en República Dominicana
por Alan Fernández

Los pueblos sólo alcanzarán su desarrollo cuando dejen de ver las cosas como son y comiencen a verlas como deberían ser.”

La basura está formada por residuos no clasificados que, en conjunto, hacen imposible su aprovechamiento. Los residuos, en cambio, son materiales que pueden ser reutilizados luego de haber cumplido el fin para el que fueron creados.

En el Distrito Nacional (la ciudad capital de Dominicana), por ejemplo, el 41% de la basura que se genera podría ser aprovechada pues está compuesta de materiales 100% reciclables como papel, plástico, vidrio, metales y sus derivados. Algo similar ocurre en la mayoría de los países de América Latina.

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Más educación, menos residuos

Recuperación de residuos en República Dominicana (parte I)
por Alan Fernández

Yo estudio en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Esta alta casa de estudios –la primera del nuevo mundo– es una ciudad en sí misma: ya supera las 178.000 personas y posee 16 recintos distribuidos en las principales provincias del país. La UASD es la muestra más representativa de cualquier hecho al que se quiera hacer alusión sobre el pueblo dominicano. Es la expresión del pueblo llano en todas sus dimensiones.

Uno de los hechos más visibles es cómo los/as estudiantes vierten todos sus desperdicios fuera de contenedores o zafacones. Ello no se debe a la escasez de unidades donde arrojarlos –de hecho, hay zafacones por doquier– sino a la percepción generalizada de que depositar los desperdicios en ellos no hace ninguna diferencia.

La ciudad universitaria produce toneladas de residuos, que no son clasificados y que pasan a formar parte de la masa indefinida de residuos que se producen en todo el Distrito Nacional, la capital de la República Dominicana.

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¿Y si no compro gasolina?

Movilidad urbana en Colombia (primera parte)
por María Paula Martínez

Sin reparo por el flujo vehicular de una autopista un sábado en la mañana, una decena de vehículos hacen fila sobre el pavimento a la espera de poder comprar gasolina por 8911 pesos colombianos el galón (4,9 USD), cinco o diez pesos menos que lo que pagarían si entraran en otra estación de Bogotá.

No es una imagen infrecuente. El precio de la gasolina ha sufrido un incremento tan rápido en los últimos meses en Colombia que los conductores empiezan a mostrar su descontento. Ya no hay indiferencia frente al precio de este producto indispensable, y el ahorro de unos pocos pesos se ha vuelto importante.

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El nirvana del consumo responsable

Consumo responsable en México (post II)
por Marioliva González

Continuamos hablando de consumo con algunos datos impactantes de México. Mi país es el consumidor número 12 de petróleo a nivel mundial, y es la tierra prometida de los refresqueros, ya que tenemos el segundo lugar en consumo de agua embotellada y el primer lugar en consumo de refrescos.

En números concretos, esto significa que cada habitante de México consume unas 500 botellitas de plástico por año, en promedio. De ellas se recuperan para reciclaje un 20%. Es decir, en algún relleno, bosque, playa, montaña o mar, se acumulan cada año alrededor de 350 botellas por persona, y ese costo ambiental nunca se recuperará.

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